Soledad Pastorutti cantó en el aniversario de San Luis


  La folclorista Soledad Pastorutti volvió a la provincia y trajo todo su repertorio, estrenando disco, “Vivir es hoy”. El tifón de Arequito sopló más que el Chorrillero.

  Los números locales al show de La Sole fueron El Ballet de Adultos Mayores junto al dúo “Semblanzas de Cuyo”, quienes acompañaron con la cueca “Cuando sopla el Chorrilero” y el gato “El marucho”. La fiesta corrió por parte de La Orquesta del Baile, que hicieron dos propios, el candombe “No hay dios que aguante” y “Ninguna mujer nace para puta”, con ellos la asociación “Somos libres” junto a “Las Madres del Dolor” hicieron una intervención artística. Después sonaron las chacareras “La chicharra” y “Digo la telesita” y cerraron con el carnavalito “Sol de los Andes”. Fue el debut del grupo y lo vivieron “felices en esta fiesta súper popular” dijo el cantante Julián Manrique.

  El imponente escenario frente a la ex estación de trenes permitió que la visión se disfrutara desde distintos ángulos y a gran distancia. Se montó donde termina la Avenida Illia y sobre las calles del boulevard hubo stands de comidas y artesanías.

  Las fundamentalistas seguidoras de la Sole la esperaron sobre la vereda del hotel, antes y después del show. Otros llegaron temprano con sillas y mates. Ella llegó al predio en auto hasta la rampa, lo que no impidió que saludara a todos, aún cuando en vivo empezó Silvio “Chivi”  López con el bombo legüero y ella seguía firmando autógrafos en backstages.


  Mostraron temas del nuevo cd, como “Vivir es hoy”, “Todos somos pueblo”, “Dame una sonrisa”, el tema de Carlos Vives es un chámame con acordeón jugoso y sapucay popular. Sole jugó con un público que se prendió sin dudar. “Vamos San Luis”. Relajada, cantó en una banqueta la balada “Eres”, y “Cantante”, compuesto y cantado por Pablo Cordero, junto a la Sole y Natalia. Con 20 años juntos “somos como una familia”, destacó sobre el “Chivi” y el guitarrista “Laucha” Calcaterra.

  Las chicas vistieron bucaneras negras sobre pantalones de cuero hasta las rodillas y capas (roja Sole, blanca Naty). Después de dos teatros llenos en Buenos Aires (viernes y domingo), vino para participar en esta fiesta y a la mañana siguiente partió a otro compromiso musical. “Siempre está con todas las pilas”, comentó alguien del equipo técnico.

  Sole jugó con un público que se prendió sin dudar. “Vamos San Luis” pedía y la seguían. Combinaron sin parar chacareras y palmas, en el que los tres alternaron voces y coros con sapucay multitudinario final. “Cuando me abandona el alma”, “Digo la telesita”, “La simple”, “Añoranzas”, “Paloma blanca”, “La serenateña”, “De Alberdi” y “De Simoca”.

  Sole en distintos cortes hablaba sin apuro, el resto escuchaba y aplaudía sus chistes y propuestas, grabando con celulares y cámaras. Relajada en una banqueta, Natalia recitó previo a “Zamba para olvidar”, y cuando Sole entonó “¡es mucho mi penar!” todos aullaron de alegría, y con esa ovación metió un hit detrás de otro, en “A don Ata” con inevitable poncho.

  En los bises Natalia se despachó con “Cómo te voy a olvidar”. Después Las Pastorutti y Cordero engancharon la lambada “Llorando se fue”, el carnavalito “El humahuaqueño”, la conocida “Ay Cariñito” con acordeón bien tropical y con coreografías, cerraron el set con “Tren del Cielo”.

  Cuando una fan se subió al escenario para abrazar a Soledad, el que salió al rescate fue su marido, Jeremías Audoglio. Jere se la pasó al lado de la consola de sonido toda la noche, como lo hace en cada presentación. Asistente, esposo y guardaespaldas con una sola misión: que todo salga bien.


  En “Nadie que te quiera como yo” tuvo coros del público aprendidos en el momento, y apenas asomó el 25 de agosto en el calendario, la Sole cantó el “feliz cumpleaños” junto al pueblo sanluiseño.

  Después le entregaron un arreglo floral y una distinción como embajadora cultural argentina, y emocionada se despidió con “Aleluya” de Leonard Cohen.

  Patrios papelitos celestes y blancos en el tema final, y con un marco brillante y explosivo en el cielo, los fuegos artificiales despidieron a la Sole y celebraron otro aniversario sanluiseño, la noche que el afamado viento sanluiseño se vio opacado por el tifón de Arequito.

Ángel Francisco Altavilla