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2 Minutos y Bulldog pasaron por San Luis



Los grupos 2 MINUTOS y BULLDOG iniciaron su gira aniversario y recorrieron Cuyo en un fin de semana bastante movido (dentro del pogo). Ambas bandas, referentes del Punk Rock argento, estaban de festejo: Bulldog celebró sus 30 años de carrera y 2 Minutos realizó un tributo a los 25 años de la edición del emblemático disco “Valentín Alsina”.


Desde temprano, el Salón de Las Estrellas comenzó a recibir a los punkrockers, que se amucharon en el patio del club, hasta que los primeros acordes de “Los Malos” llamaron la atención de los puntuales. El calor empezó a condensarse dentro del espacio y en cada corte de las bandas (mientras cambiaban los equipos) era necesario salir a tomar aire fresco.


BULLDOG inició su set con una tricota asesina, conformada por “Entre El Cielo y el Infierno”, “Circo Calesita” y “Estrella”.


“¿¡A ver, dónde están las voces de San Luis!?” pidió “Mantu” Mantoani, guitarra y voz líder del combo rosarino. De buen humor y parlanchín, el cantante estuvo en contacto permanente con su público a través de frases y saludos en cada corte de canción.


Los más cercanos al escenario colgaron sus remeras en el vallado o la agitaban frente a los músicos. En el medio del salón se dejó un espacio para que los valientes se animaran al ‘wall of death’. La única manera de sobreponerse era estar ‘en cueros’, la transpiración apareció obligada y surgió la necesidad de ir al parque a tomar un poco de aire y de reponer energías porque el pogo no se forma solo. Entre la gente hubo superpoblación de ropa negra, cuero, cadenas y piercings, muchos tatuajes a la vista y los dibujos en las remeras fueron de Los Ramones a Misfits, The Exploited y Sex Pistols, de las bandas anfitrionas por supuesto, y muchas bandas de Rock y Metal.


“¿¡Qué amorío que tenemos con ustedes, eh?”, confesó Mantu y les dedicó “a los más viejos” la canción “Es Así”. Aunque Mantu no se separó de su guitarra, es Willy el arquitecto del sonido de Bulldog, violero de sonido preciso sin sonar violento.

Los rosarinos hicieron un gran repaso por su discografía, que llegó a las tres décadas, y presentaron de su último cd, Sangre&Fuego, el tema homónimo y “Camino a la Locura”.


“¡Gracias por las voces, San Luis!” agradeció el vocalista, y el público respondía “ooooh vamo’ lo’ buldó” mientras agitaban las palmas con el bombo de Adrián en negras. “Vamos a tener que explotar desde el piso porque esto es Más que 10”, invitó Mantu, en el último tema, con el bajo de Rata que golpeaba como una bola de bowling mientras sus dedos derechos galopaban sobre las cuatro cuerdas.


En la espera, fue necesario el éxodo al patio externo para respirar, hidratarse y cargar las baterías en el tramo final de la noche.


El show de 2 MINUTOS comenzó con la lista entera del disco “Valentín Alsina”, que cumplió 25 años y está considerado uno de los pilares del género punk rock argentino, junto a “Y Ahora Que Pasa, Eh?” de Los Violadores, “El Cielo Puede Esperar” de Attaque 77, y “Si El Placer Es Un Pecado… Bienvenidos Al Infierno” de Flema. Con temática urbana y obrera en sus letras, sonaron, entre otras “Canción de Amor”, “14 Botellas”, “Como Caramelo de Limón”, “Demasiado Tarde (La Marcha)” y por supuesto, “Ya No Sos Igual”.


Con un gorrito piluso -de los que había en la mesa de merchandising, con cds y vinilos- Mosca recordó a sus parientes puntanos y cedió el micrófono a los primeros de la valla para que cantaran a gusto.


En el escenario había botellas de birra al lado de la batería y en los amplificadores, algunos vasos con etílicos contenidos y ‘cadáveres’ dispersos por el suelo. Mosca estuvo acompañado por las guitarras de Pedro y Pablo, el bajista Papa, y Monti en la batería.


Hubo lluvia dorada por todos lados. El pogo infernal tuvo su bautismo cervezal incluido, a pesar que ‘las frescas’ servían para combatir el calor, era todo un caldero y cada ‘duchazo’ era recibido con alegría. Hasta volaron remeras y zapatillas (¿quién tiene ganas de irse a casa con un calzado menos?).


Birras van, birras vienen, los muchachos se entretienen, y hacían un gran esfuerzo para mantenerse en pie y poder saltar. Hasta los pibes estaban en hombros y la odisea de querer llegar a las vallas era todo un ejercicio. Con la gente amurallada en la valla, algunos intrépidos llegaban a la orilla pero los cuerpos eran devueltos a la marea punk que los arrojaba adelante. O sea, los de Seguridad rebotaban a ‘los picantes’.


Para el final, quedaron las históricas “Nada Que Hacer”, “Piñas Van, Piñas Vienen” y “Aeropuerto”.


El zumbido en los oídos es señal que la noche fue en vivo y ruidosa… y vas a recordarla varios días.