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Con La Delio Valdez, "la cumbia volvió a ser parte de la identidad sonora argentina"



Los integrantes de la Orquesta LA DELIO VALDEZ consideraron que la cumbia ya es parte del ADN musical de los argentinos e indicaron que su público es variado e incluye también a rockeros y seguidores del folclore.

"Desde que empezamos a tocar (en 2009) ha cambiado la mirada. Antes había más prejuicios en torno al ritmo pero con el tiempo la cumbia volvió a ser parte de la identidad sonora argentina", destacó Santiago Moldovan, clarinetista de la agrupación.

El músico que forma parte de la cooperativa musical que durante el último verano giró con suceso por festivales y fiestas populares de buena parte de la Argentina, puntualizó que "si bien la cumbia es parte de las raíces colombianas, ya en Argentina la vamos sintiendo como algo propio". LA DELIO VALDEZ es una orquesta de cumbia nacida en 2009 y conformada a partir de una cooperativa que se reconoce como parte de la rica historia de la cumbia en la Argentina y retoma la formación de las grandes orquestas colombianas de antaño con un formato más moderno donde armoniza lo eléctrico y lo acústico. El repertorio combina obras originales del grupo con arreglos propios de cumbias pertenecientes al cancionero popular incorporando recursos provenientes de otros géneros ligados a la tradición andina, salsa, rock, jazz o reggae, lo que da lugar a un estilo que es a la vez tradicional y actual. Pero más allá de las combinaciones sonoras propuestas, Moldovan añadió al impacto alcanzado que "lo que más le conmueve a la gente es el vivo y la cumbia tiene eso de unir a la gente, hacerle pasar un buen rato y hacerle olvidar los problemas".

"Eso es lo que pasa en La Delio -resaltó el músico- donde no tenemos público de nicho sino que se combina gente de muchos palos. Nos vienen a ver desde cumbieros tradicionales hasta punkis, rastafaris, rockeros y otros. Es como que está todo bien".

La Orquesta completa su formación con Pedro Rodríguez en voz, timbal con bombo y tambora; Sebastián Agüero en tumbadoras; Tomás Arístide en güiro y maracón, Marcos "Pollo" Díaz en bongó y tambor alegre, Manuel Cibrián en voz y guitarra y León Podolsky en bajo eléctrico. A ellos se suma una sección de siete vientos con Agustina Massara, Pablo Broide, Milton Rodríguez y Damián Chavarría, Pablo Vázquez Reyna y Agustín Zuanigh y las voces de la colombiana y ex Bandana Ivonne Guzmán, Black Rodríguez Méndez y la peruana Tilsa Llerena. La banda cuenta con cuatro discos y el último de ellos, "La Delio ValRex-10 años", que grabó en vivo en el Teatro Gran Rex y publicó en diciembre pasado fue el que durante todo el verano mostraron en los festivales más importantes del país.

¿Cómo fue meter a la Delio Valdez en todas estas fiestas que se hacen en el país durante el verano? Hicimos unas cuantas, algunas con esa identidad más marcada, como por ejemplo la del Festival de la Salamanca en Santiago del Estero, que es uno de los más tradicionales del país. Creo que ha cambiado bastante la visión desde que arrancamos a tocar cuando había bastante más de prejuicio en la mirada del ritmo. Pero la cumbia hoy en día si bien es parte de las raíces colombianas, ya es parte de nuestra identidad. ¿Qué fue lo que cambió? Creo que en el caso de La Delio llevamos nueve años proponiendo una mirada un poco más general en la música latinoamericana, en redescubrir nuestros folclores, en darnos cuenta que hay cosas con mucha potencia y que no es el rock lo único que existe. Con respecto al fenómeno de la orquesta, creo que hay algo de eso que tiene que ver con que la música en vivo empezó a tener otro valor y con que hoy el músico para sobrevivir tiene que tocar en vivo porque no vende discos como antes porque las plataformas digitales no le resuelven la vida. ¿Cuánto ayuda el sonido de La Delio a esa conexión con público tan variado y de todo el país? Tuvimos muchas buenas experiencias, hemos pasado por todos lados. Creo que la identidad de la Delio se fue armando con el tiempo. Todos nosotros venimos de distintos palos (desde la música que tocábamos hasta los formatos de las agrupaciones). Al principio cuando empezamos a tocar era sin muchas expectativas, era tocar con la mirada puesta en la música colombiana, aprender e investigar para ir conociendo. Nunca fuimos colombianos ni podemos tocar la música esa igual porque venimos de otro país con otras experiencias. Eso de a poquito nos fue llevando a encontrar una identidad, que creo que se terminó de cerrar cuando sacamos el anteúltimo disco ("Sonido subtropical", de 2018) con todas canciones nuestras. ¿Cuánto de ese nuevo público es de personas grandes que por ahí escucharon a Los Wawancó o El Cuarteto Imperial? Lo que nos viene pasando a medida que tocamos más temprano es que el público se vuelve todavía más abierto en cuanto a edades. Por eso estamos empezando a encontrar un horario más intermedio que no sea el de las 2 o 3 de la mañana que es el que acostumbra la gente que va a hacer boliche.

Télam