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Con un show explosivo, la banda del momento hizo vibrar el Hipódromo de Palermo

En un espectáculo consagratorio en el Hipódromo de Palermo agotado, 1915 demostró su virtuosismo y potencia a la hora de tocar en vivo y un vínculo único con el público que trasciende cualquier pandemia.


Se abrazan y saltan, se ríen, se hacen chistes. Saben que lo que viene es grande, pero aún así no pierden esa picardía de la banda de amigos, esa complicidad radioactiva que cuando sube al escenario hace magia. Y llega el momento: 1915 aparece en escena. La gente, que agotó el Hipódromo de Palermo, estalla y se ilusiona con una noche perfecta de puro baile, intensidad y música. Y no se decepcionará, porque sí, lo que viene es grande.


Una intro contundente le da el pie al primer misil de repertorio: “No les Creo” satura los parlantes y establece el clima de la noche porteña. No hay tiempo de entrar en calor, ya se está en el baile y hay que bailar, esa es la premisa. Pura potencia interpretativa que traspasa el escenario y contagia fuerza para lo que sigue: “Prisma” termina de romper el hielo para que la fiesta se arme y la gente se pare para no volver a sentarse más.


Con el timing perfecto para recorrer un amplio abanico de géneros y climas, 1915 propuso un repertorio ideal para un público ávido de que le vuelen la cabeza. Con actitud, presencia y espontaneidad, la banda de de Cruz Hunkeler (guitarra y voz), “Penzo” (teclados y synths), Jeremías Alegre (batería) y Alejo Freixas (bajo) jugó sobre el escenario como si fuera un encuentro entre amigos y demostró un virtuosismo inigualable al lograr la combinación justa de potencia y sencillez, de compromiso y fiesta.



Navegando entre canciones de Bandera (2018) y su último disco, Los Años Futuros (2020), hubo lugar para “El Enemigo”, “Olas” y el éxito, “Los Años Futuros”. La primera sorpresa de la noche llegó desde Rusia: Mateo Sujatovich de Conociendo Rusia subió al escenario para acompañar a la banda de San Isidro en “Extranjero”, uno de los temas favoritos del público, que estalló en gritos desde el primer segundo.


Pura arenga, ritmo y agite acompañaron a una banda que sabe lo que hace y muestra su sonido fresco e innovador en cada show. “Extasis” subió los decibeles, si es que todavía se podía, para después dar un giro de 180° con “Paranoico”, demostrando que no pueden ser encasillados ni predecibles. Luego llegó el turno de “Omm”, que calentó el cuerpo para la segunda sorpresa: los chicos invitaron a Acus a acompañarlos en “Llamando”, logrando una versión profunda y emocionante de otro de sus éxitos.


El cierre vino de la mano del caballito de Troya. Los acordes de “Policía” se combinaron con un juego de luces impecable que envolvieron al público en una escena psicodélica. Dejándolo todo en escena, 1915 invitó a la gente a participar de los coros de su canción estrella para darle un final perfecto a una noche brillante de puro talento y complicidad.


Con este show 1915 se alza como una de esas bandas diferentes, que siempre saben sorprender sin perder su esencia en el camino. Los chicos bajan del escenario y se abrazan, se ríen, se hacen chistes. Saben que fue grande, pero, sobre todo, saben que fue genuino y fiel a ellos mismos.