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Daniel Telis: una energía sónica que dejó su marca


Este 06|10, el músico DANIEL TELIS hubiera cumplido 60 años, y su hija Paula junto a Maximiliano Espada, el bajista del grupo DanielTelisProject, lo recordaron a dos años de su partida física.


TELIS fue un guitarrista y compositor de rock ligado a San Luis de manera personal y artística, quien después de años de batallar con una mieloma múltiple (un tipo de cáncer que se da en la médula ósea) que le fue diagnosticado en 2009, falleció el 1º de octubre de 2018, a cinco días de cumplir 58 años.


“Cada vez que me encuentro con estas fechas -del recuerdo de su fallecimiento y la conmemoración de su nacimiento- me encuentro en conexión con todo lo que vivimos y todo lo que compartimos”, describió Paula Naanim Telis, quien junto a su hermano Matías, compartieron hogar y las tablas del escenario también. “Agradezco un montón que haya sido mi papá y todo lo que hicimos juntos, así que esos son mis sentimientos”, le contó Paula a CELEBRIDADES EN SAN LUIS, en una charla profunda, emotiva y con muchos recuerdos familiares y profesionales. “Quiero agradecerles este espacio, por el recuerdo y la posibilidad de traerlo a la memoria y compartir estas experiencias”.

Virtuoso de las seis cuerdas, DANIEL TELIS fusionó Rock con Blues, Jazz Rock, Heavy Metal y Flamenco en varias agrupaciones. En 1983 comenzó en El Reloj (pioneros del Heavy Metal en Argentina) y por su estilo versátil integró otras agrupaciones de Rock Pesado, como Kamikaze, Mordaz, Tren Loco y Alianza.


Alianza era el proyecto del vocalista de Rata Blanca, Adrián Barilari, quien actualmente gira como solista en su banda “Barilari”, y en ambas Telis fue su violero principal.


Con su grupo DANIELTELISPROJECT visitó la provincia dos veces. En 2006 se presentó en la UNSL y en 2010 en un bar de la avenida Illia.


El último contacto puntano fue virtual, a través de videoconferencias en 2014 para estudiantes interesados en técnicas y tips de guitarra eléctrica que dictó en el Centro Cultural José La Vía desde su casa, en el barrio Ramos Mejía (Buenos Aires)


En 1995 editó el disco debut, ‘Daniel Telis’, al que le siguieron ‘Daniel Telis Project’ (2001), ‘Angkor’ (2006), ‘The New Sound’ (2009) y ‘Five’ (2016)


“¡Mi banda es un lujo!”, contó Daniel de aquel combo, en el que compartía filas con sus hijos, Matías tocando la guitarra y Paula en voces. Completaban el grupo Maximiliano Espada en bajo y Pablo “Pato” Canevari en batería.

“Me gusta mucho el ida y vuelta con los alumnos”, explicó Daniel en aquella entrevista, de su fascinación por dictar clases. “Más allá de transmitirles mis conocimientos y mi experiencia, siempre vienen con desafíos que me mantienen actualizado y con la cabeza abierta a todo tipo de música”, dijo el virtuoso instrumentista que editó dos volúmenes de ‘Tools’, libros con técnicas específicas. “Para cualquier estilo de música la información es la misma: después cada uno se especializa en el estilo que más le gusta”.


Otro nexo sanluiseño tuvo que ver con el sello Calle Angosta Records en Casa de la Música. En 2012 Telis grabó “Viaje a la Libertad” para el cd “Desde La Torre” de Patricia Sosa.


Pero sin dudas, el contacto más profundo y sincero era su amistad con el fotógrafo local Hugo Saavedra. Fueron amigos de barrio en la adolescencia y compañeros en la escuela técnica Casal Calviño (Bs.As.) pero aún con Hugo viviendo en San Luis, la relación nunca se cortó.


“Fue un colaborador que se prendía a cualquier idea con tal de continuar”, confesó Saavedra y contó una anécdota en la que el Coro de la Escuela San Marcos en un acto escolar cantó ‘Aurora’, con la base instrumental de Telis. “Era tan raro, que vinieron las abuelas de los alumnos: no entendían que un rockero tocara Aurora con los pequeños”, rió Hugo al recordarlo.


Tras el parate en 2009, Telis volvió a los escenarios en 2010. Sin embargo, el cáncer apareció nuevamente y el músico falleció en 2018. Saavedra lamentó la pérdida de su amigo pero supo que Daniel no pasó desapercibido para quienes lo conocieron. “Cuando lo despedían desde las redes sociales, todos destacaron su calidad como músico”, dijo Hugo, y agregó: “pero todos remarcaron que era buena persona, que era un tipo muy bueno, macanudo”, concluyó emocionado.



“Uh ¡aparecen un montón recuerdos! anécdotas, ensayos, giras, charlas, de todo”, contestó Espada apenas se le preguntó por Daniel. Con el Project conoció San Luis en 2006 y además del show -era el Tour del disco Angkor- tuvieron una visita guiada por Potrero de los Funes.


“Tengo muchas anécdotas con Dani pero lo que me dejó marcado fue cuando audicioné en 2005 para Daniel Telis Project”, recordó Maxi, quien seguía la carrera del guitarrista en Kamikaze y Alianza.


“Fue muy loco porque dos veces soñé que tocaba con él en el escenario, y unos meses después me llama Leo -un baterista en el que coincidimos en la banda ‘Leda’- y éste, que tocaba en el Project, me preguntó qué estaba haciendo porque Daniel audicionaba bajistas. Ahí nomás le digo que sí y me pasó 6 canciones para tocar en el ensayo. Cuando llego a la sala, éste baterista me presenta a Daniel que descansaba en el patio… ¡y me quedé petrificado! estaba frente al maestro Daniel Telis y me transpiraban las manos de los nervios”, comentó con una sonrisa Maxi. “Cuando entramos a la sala me pregunta ‘¿qué tema querés hacer?,’ a lo que respondí: ‘el que quieran ustedes, me aprendí todos!’. Daniel, sorprendido por mi respuesta, me dice ‘bueno, el orden lo voy a poner yo’. Cada vez que comenzaba y terminaba de tocar, Dani miraba fijo lo que hacía en el bajo, mientras él nunca miró su guitarra. Esa situación me ponía muy nervioso porque tocaba todo a la perfección y yo trataba de no equivocarme en las notas pero los temas salieron bien. En el cuarto tema, lo corta por la mitad y dice: ‘listo, ya está!’. Guardamos todo, nos vamos la puerta de calle y me dice: ‘después te aviso por si quedaste o no’. Me fui cabizbajo, con ese sabor amargo de saber si le había gustado o no mi audición. Desde el lugar del ensayo hasta mi casa había una hora de viaje. Cuando estaba en el colectivo, suena mi teléfono y me dicen: ‘¿Maximiliano? Soy Daniel Telis y te llamo para darte la bienvenida al Project’. Yo viajaba solo con el chofer y de la felicidad que tenía ¡lo fui a abrazar! -jaja- esa es una linda anécdota para recordar y una linda experiencia en mi carrera”.

Después de ese encuentro comenzaron los conciertos y los viajes. En junio de 2017 con el Project tuvieron un doblete hardrocker imposible de olvidar: fueron teloneros de Europe en el Teatro Gran Rex y la semana siguiente abrieron para Steve Vai en el Luna Park. Otro show memorable para Maxi fue tocar antes del guitarrista Vernon Neilly, en el Teatro Sendas en 2018.


TELIS, con otra formación, fue soporte de Richie Kotzen y estuvo invitado por Andy Timmons (Danger Danger).


“Si tuviera que elegir un tema que me haya gustado tocar con Dani, que me haya marcado… como dije en su momento: hay varios. Pero pesado, rockero, es Curvas Peligrosas, que es movido y lo usaron en Carburando (el programa de automovilismo) de cortina para carreras de Top Race y TC2000, y el otro es un blues muy sentido, Juego Sensual”, enunció Maxi, quien antes de tocar con Telis trabajó como músico sesionista, tanto en estudio como en vivo, y sigue aún en esa actividad. “Después de estudiar Grabación, Edición, Mezcla y Mastering, armé un home studio y grabo los bajos de los proyectos que me envían, y también mezclo, masterizo y produzco material de otros artistas”, resaltó Espada, que actualmente es el bajista de ‘Masiva’, con quienes grabó en su segundo disco.


“Siempre agradecí a Dani darme la oportunidad de crecer en lo musical y en lo profesional”, aceptó el bajista, quien agregó en sus agradecimientos a los Telis, la esposa de Daniel, Laura, y sus hijos Matías y Paula -con quienes tocó en vivo- “por aceptarme como uno más de esa gran familia”.


“Donde sea que estés allá arriba: te abrazo con el alma, amigo”, se despidió Espada.


En sintonía con esa paz, la hija de Telis, Paula, coincide en el sentimiento de Maxi.


“Daniel era una persona que estaba vinculada con lo espiritual, si bien no era practicante de ninguna disciplina espiritual o creencia, en este sentido, pero sí estuvo muy disponible para elaborarse, para transformarse con todo”, describió Paula.


“Estaría muy bueno volver, en este momento de mi vida me encanta viajar, luego de esta situación tan extraña que estamos viviendo”, deseó la joven Telis, quien recordó un viaje familiar a Merlo, a sus 11 años. “Me acuerdo que estuvimos, tengo algunas imágenes pero no tanto la vivencia”, dijo con una sonrisa. “La experiencia más concreta es que fuimos a visitar unas minas, también nevó, ahí conocí la nieve. Hacía mucho frío en ese momento -jaja- eran vacaciones de invierno, eso es lo que recuerdo”.




-¿Qué sentimientos tenés al haber tan poca diferencia de días, en dos fechas tan importantes en la cronología de tu papá?


-Un sentimiento de paz. Son dos fechas muy importantes en lo que fue la existencia de mi papá, pero el tiempo en que nos acompañamos en su proceso de enfermedad, y luego en los últimos días, que ya sabíamos que estaba llegando al fin de su ciclo de vida, tuvimos la posibilidad de elaborar muchas cosas profundas, de generar un sentimiento muy genuino. Soy musicoterapeuta y trabajo desde una perspectiva holística de la salud, que involucra lo espiritual, lo transpersonal, y Daniel era una persona que estaba vinculada con lo espiritual, si bien no era practicante de ninguna disciplina espiritual o creencia, en ese sentido, sí estuvo muy disponible para elaborarse, para transformarse con todo, lo desafió en la enfermedad que tuvo y con todo lo que se le presentó al comprender que estaba llegando al final de su vida, y tengo la bendición de compartir esta experiencia de haberlo acompañado desde un lugar espiritual y que se haya predispuesto a elaborar su miedos, a que hayamos tenido un momento de encuentro para decirnos todo lo que queríamos decirnos, que no nos hayan quedado pendientes, que haya habido mucho intercambio de gratitud, de decirnos todo lo que nos valorábamos, como yo a él como padre y también como músico, como profesor, como inspiración en un montón de aspectos de mi vida, y él también de decirme lo significativo de nuestro vínculo. Eso se extendió al núcleo familiar con mi hermano, mi mamá, mi abuelo -el papá de él- y tener que adaptarnos a la no presencia suya, hizo que sea mucho más ameno el transito, no? tengo una profunda creencia que la muerte es un cambio de estado y lo pudimos vivir de esa manera, al menos mi vivencia personal es que a partir de ahí, esa herida empezó a cicatrizar de a poco, y cada vez que me encuentro con estas fechas, del recuerdo de su fallecimiento y la conmemoración de su nacimiento, me encuentro en conexión con todo lo que vivimos, todo lo que compartimos. Agradezco un montón que haya sido mi papá y todo lo que hicimos juntos. Así que esos son mis sentimientos. Me encantaría que esté acá pero también hay una parte de aceptación que ya está cicatrizada y además recibo tanto pero tanto amor, tanto afecto de las personas que lo conocían, o que quizás no lo conocían personalmente, pero algo de él les llegaba a través de su música. Así que estoy más que agradecida, sé que mi viejo fue pionero, fue inspiración para muchas personas y agradezco haber tenido la posibilidad de conocerlo desde otros aspectos. Ese es mi sentimiento general.



-Vos y Matías mamaron de jóvenes la música al tenerla alrededor pero ¿hubo una imposición o fueron aceptando el gusto por querer ser músicos después?


-No, para nada fue una imposición, para nada. Mi hermano es guitarrista y yo soy cantante y musicoterapeuta pero porque estuvimos muy estimulados desde chicos. Mi viejo estaba todo el tiempo haciendo música y aparte compartiendo su entorno con músicos profesionales. Tengo un montón de anécdotas graciosas, porque era chica y jugaba y en el living estaba mi papá haciendo música con Adrián Barilari y cuando iba a la escuela decía ‘no, porque ayer estaba cantando el cantante de Rata Blanca’ y nadie me creía -jaja- pero lo vivía como algo natural. Después me fui dando cuenta que no en todas las familias se vivían ese tipo de cosas. Claramente, eso me influenció y me resultaba gratificante, veía que él y su entorno disfrutaban un oficio que traía un montón de satisfacciones, y en cierto momento de mi vida. A los 7 años empecé a ir a una escuela de música, más que nada por impulso de mis viejos. Mi hermano también iba pero no era desde un lugar de obligación. De hecho, yo hacía las asignaturas que me gustaban, pero no quise ir más y me lo validaron, me preguntaron qué me pasaba pero fue desde un lugar de cuidado y no de querer que siga. Tuve una etapa de preadolescente en la que hice deporte y era una instancia de búsqueda, de ser chica y querer contactar con todas las opciones disponibles y ver cuál era la que mejor me representaba y coincidía conmigo. Tuve un momento de búsqueda muy profunda en las que hice muchísimas cosas. En todo ese abanico de actividades que hice, hubo algunas que a mi viejo no le gustaban y otras que sí, me las transmitía pero nunca se puso en lugar de censura, para nada. Incluso, ahora me viene el recuerdo que en esta instancia de preadolescente, de rebelarme desde la música hacia mis viejos, como mi viejo era guitarrista de Heavy Metal era ver ¿cómo me rebelo? y para contrastar ¡me hice rolinga y pinté toda mi pieza con aerosol! y mi papá pasaba por la puerta y decía ‘bueno, si a vos te gusta’ -jaja- y a medida que fui creciendo y contactaba con mis propios gustos desde un lugar de madurez, volvíamos a recordar esas anécdotas y nos moríamos de risa.



-Los que conocieron a Daniel coinciden en que transmitía mucha paz y tranquilidad.


-Él estaba en un lugar de acompañamiento. Mi viejo tenía una forma de ser muy tranquila y sabía acompañar muy bien a las personas. Y me lo dice la gente: te hacía sentir bien y yo lo sentí como hija. Sentía mucha confianza incluso a pesar de cuestiones de género que a veces está ésta cosa de ‘a mi papá no le cuento porque se pone celoso’ o ‘no le cuento porque me va a decir que no a lo que quiero’. Y no, era al contrario, en ese sentido era la persona con la cual tenía más confianza en mi núcleo familiar, podía hablar abiertamente de lo que me pasaba, sin que hayan prejuicios, no? o juicios que se impongan. En todo caso, quizás no estábamos de acuerdo y nos lo decíamos y bueno, cada quien hacía acorde a lo que creía mejor para sí, sobre todo cuando ya era adulta y podíamos encontrarnos desde ese lugar de adultez.



-Lo importante es que siempre estuvo a su lado.


-Y no solamente en la vida, también en la música. Cuando empecé a hacer mi propia carrera, él siempre fue un consejero, transmitía su experiencia pero no desde un lugar de imposición. Supe decirle que no a todo lo que no me gustaba, como él había hecho en su carrera, o en las cosas en las que respetaba pero yo quería probar diferente y también tenemos momentos de contarnos esas cosas y darnos nuestros puntos de vista y que cada quien haga su camino. Creo que aprendí muchísimo de esa forma de vincularse, que es desde un respeto muy grande por las decisiones de cada quien. Aprendí muchísimo de él.



-¿Muy diferente a la imagen que se tiene del género metalero, no?


-Lo que me interesa es desmitificar esta relación del metalero, el rockero, con algo que es agresivo, violento, que es estar en un lugar de rudeza. Me parece que a través de mi experiencia con Daniel y lo que él dejó, podemos conectar con un tipo de rockeros sensibles y que es un hermoso aporte al mundo. Estoy muy contenta al transmitir estas experiencias, así que ojalá que también sirvan de inspiración para otras personas.




-Y en ese sentido ¿los ayudó la profesión que eligieron?


-Doy clases de canto y soy musicoterapeuta, por lo cual hago sesiones de musicoterapia, acompaño procesos de aprendizaje y de sanación a partir de la voz. Mi hermano es guitarrista y enseña. Mientras pensaba en la respuesta, se me vino el recuerdo cuando vivíamos como familia que en el garage de nuestra casa y dábamos las clases. Mi papá daba clases de guitarra y Matías también pero a principiantes, y yo en ese momento era joven, tenía unos 20, 21 años, empecé en la música de chica. A los 14 tuve mis bandas, era el fogoneo previo, a los 18 empecé a dedicarme de forma más profesional, y a los 21 daba clases desde un lugar exploratorio. Recuerdo ese momento de estar en la cocina, quizás almorzando y pensando que teníamos que dictar clases y no pisarnos, incluso cuando mis viejos recibían mayor demanda de clases y si se pisaba con un horario de clase nuestro ¡no lo tomaban! o un montón de gestos hermosos de validación y de respeto que atesoro con mucho cariño. A lo largo del tiempo fui confirmando que sí, me gustaba muchísimo, no solamente enseñar sino acompañar procesos de personas, por eso después hice la Carrera de Musicoterapia en la UBA y complementé con un montón de investigaciones que tienen que ver con inquietudes, con respeto al uso del cuerpo desde una perspectiva de sanación.



-¿Como cuáles?


-Desde el uso de la voz de distintas culturas del mundo, el uso del ritual, estoy haciendo una síntesis personal en mi carrera artística, de mi carrera como profesional de la salud y como profesora. En ese sentido, Daniel fue una gran inspiración en un montón de aspectos, tanto el legado en la música -está clarísimo- pero este vínculo con un interés espiritual nació porque él tenía ciertos libros de filósofos orientales, a los cuales accedí de muy chica y fueron motivaciones para que después quisiera profundizar en esos aspectos. Eso confirmó que quería dedicarme a la enseñanza, al acompañamiento de procesos y a crear un tipo de música y de relación con lo artístico desde mi propia carrera que también esté vinculada con esos aspectos y esas formas de transmitir conocimientos.



-¿Cuál es tu estilo de música favorito?


-Mi estilo favorito es el libre, de hecho estoy componiendo el que va a ser mi primer álbum solista. Vengo de grabar discos o hacer carrera con muchas bandas, en distintos roles, como cantante líder, como corista, colaboradora, pero en este momento estoy componiendo mi música y es una fusión de un montón de estilos que fui transitando a lo largo de mi vida. Si hay un factor común, es que hay distorsión -jaja- pero es estilo libre. Me interesa jugar con esta idea de una musicalidad holística, en consonancia con lo que hago. Me gusta muchísimo el ñu metal, el grunge, el rock, el metal, el jazz, el blues, el blues rural, el hip hop, sobre todo lo que tenga que ver con la música urbana, la música negra, la distorsión, pero también la música ancestral, la música tribal, Viajé a una región de África a estudiar sobre lo ritual, con la percusión africana y de comunidades de Latinoamérica a las cuales tuve acceso. Tuve otro tipo de contactos con otros tipos de formas de hacer música, más vinculadas a lo ceremonial y en este momento para mí, si hubiera un estilo, más allá de jugar con esta palabra de estilo libre, sería esa fusión entre el tribal y el metal.



-¿Qué proyectos tenés para realizar?


-Tengo tres proyectos o emprendimientos principales. El primero es la composición y grabación de mi primer álbum, que se llama “(G)ritos” y además de componer canciones reuniendo a la banda que me acompaña, con la cuarentena los tiempos se alargaron un poco pero está encaminadísimo por suerte. Después tengo dos libros publicados y un emprendimiento que se llama Lucha y Sana, que es una colectiva, un grupo de mujeres con las cuales generamos contenidos artísticos para la transformación de las relaciones de poder. Está vinculado a cuestiones de género y a pensar en la desigualdad de género en lo artístico, en las áreas que nos reúnen como mujeres artistas y como mujeres abocadas a la salud. Se puede visitar www.luchaysana.com y también estamos en todas las redes sociales. Así que el segundo proyecto es profundizar y hacer crecer este emprendimiento y generar contenidos, porque lo hacemos de forma periódica a partir de consignas que vamos desarrollando antes de la pandemia, sobre todo en la vía pública, con intervenciones en la calle, performances, creación de materiales audiovisuales para luego subirlos a las redes, que ahora está siendo el mejor medio para difundir. Y el tercer emprendimiento es llevar mi escuela al formato online, que ahora es un paso obligado -jaja- estoy terminando eso, sigo dando clases y sesiones de músicoterapia por internet. Estoy enfocada en sistematizarlo y crear cursos online para que queden disponibles para quien quiera acceder a ellos desde cualquier lugar del mundo.

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