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A 50 años, reeditan “The Man Who Sold the World” como lo imaginó originalmente David Bowie


THE MAN WHO SOLD THE WORLD, tercer álbum de estudio de DAVID BOWIE, que le llevó a sonoridades más oscuras para abundar en temas como la religión o la guerra, y que marcó un giro estético y temático en su trayectoria, cumple 50 años y será reeditado como originalmente lo ideó el músico inglés, fallecido en 2016.


Para empezar, el disco llevará el título “Metrobolist”, que BOWIE había elegido en homenaje a la película “Metropolis” (1927) de Fritz Lang, tanto que el ‘Duque Blanco’ hasta ideó una gran gira sostenida por esa imaginería grandilocuente, pero Mercury Records lo cambió "in extremis" sin consultar a su autor.


Según informó la agencia de noticias EFE, las novedades con el lanzamiento no terminan ahí.


Otro cambio que había efectuado Mercury había sido el del arte de la tapa del vinilo, creado por Mike Weller y que solo se utilizó para el mercado estadounidense.



La ilustración, con un ‘cowboy’ inspirado en la figura del actor John Wayne ante una clínica psiquiátrica (el mismo lugar en el que había permanecido internado el medio hermano del músico), que había sido descartada para las bateas europeas y del resto del mundo, en beneficio de una foto de Bowie en un extravagante vestido azul, fotografiado por Michael Fish, y ahora sí será la cara del disco.


Y es que en aquellos primeros álbumes con Mercury, BOWIE no era el BOWIE resolutivo que pueda haber proyectado durante el resto de su carrera. "Era imposible que diese respuestas concretas", llegó a decir su inseparable Tony Visconti, productor del álbum.


En ese sentido, resultó determinante la incorporación a su banda del batería Mick Woodmansey y, sobre todo, del guitarrista Mick Ronson, quien jugó un papel fundamental no solo a las cuerdas, sino también en la dirección musical.


Fue, por ejemplo, quien se encargó de los arreglos, ideó melodías para el sintetizador e impulsó decisiones instrumentales, como el uso de un bajo Gibson (más cercano a la guitarra) o la inclusión de un dúo de flauta de pico, según relata Paul Trynka en la biografía DAVID BOWIE. Starman.


En ella se plantea la idea de que BOWIE se sintiera indiferente o ajeno respecto a este álbum, pese a que para muchos fue su "primer gran disco, aunque imperfecto", especialmente por los paisajes sonoros ideados por el tándem Visconti-Ronson, capaces de subrayar las emociones de su intérprete.


Su toque está presente en temas como She Shook Me Cold o Black Country Rock e impregnó de alguna manera la energía más agresiva que BOWIE imprimió en cortes en los que él llevó la batuta, como o Saviour Machine o The Man Who Sold The World, la que terminó dando nombre al disco y que a su vez se inspiraba en el título del libro El Hombre Que Vendió la Luna de Robert A. Heinlein.



No fue lo único que la estrella británica despachó en este álbum, durante cuya grabación se deshizo de los servicios de su agente (e incluso valedor económico) hasta ese momento, Ken Pitt, por no resultar "suficientemente asertivo", y contrató en su lugar a Tony Defries.


No sería la única salida sonada del equipo, pues tras la finalización del álbum también abandonó el barco el propio Visconti, que no volvería a su lado hasta su primer álbum en directo, David Live (1974).


En su retorno al mercado, Metrobolist ha contado de nuevo con la suma atención de este productor, que ha remezclado todos los temas excepto After All (por considerarla perfecta como estaba). Tendrá una versión en vinilo negro de 180 gramos, así como en color dorado y en color blanco en ediciones limitadas.


El disco tendrá una versión en vinilo negro de 180 gramos, así como en color dorado y en color blanco en ediciones limitadas.


Télam / Agencias