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Fabiana Cantilo ofreció un show acústico inolvidable en Zona Azul



La Reina del Rock Nac&Pop nacional volvió a San Luis y mostró lo mejor de varias facetas artísticas con performances musicales decoradas con cuotas de humor. FABIANA CANTILO y Marian Pellegrino, ambas en guitarras y voces, se presentaron en plan acústico en Zona Azul, con un set plagado de folclore, tango y rock.


Comenzó con “Eiti Leda” de Seru Giran y otro nac&pop fue “Zona de Promesas”, de Soda Stereo, en los que Fabi acompañaba el ritmo al compás de los tacos de su bota texana, que golpeaba en el tablado para imitar los bombos de batería.


Hubo mucho material de cosecha propia, de los discos que más presencia de temas escritos por Fabi, como “Golpes Al Vacío” del ’93 (Un Pasaje Hasta Ahí, Amor Equivocado y La Vela), “De Qué Se Ríen?” del ’98 (No Entregues Tu Corazón y De Una Vez), “Hija del Rigor” de ’07 (Una Tregua) y “Ahora” de ’11 (Meteoritos).


Una desilusión para muchos fue que “Mi Enfermedad” no formó parte de la lista.



Pero hubo espacio para una canción nueva, “Tiro de Gracia”, de su cd Cuna de Piedra, que estrenará el 11/9. Fue producido por Fabi y la particularidad es que cuenta con una afinación en la frecuencia de 432 megaheartz, que es considerada por muchos investigadores como la natural en la historia hasta la intervención de la Iglesia, que impuso elevarla al rango actual de 440. La propia Cantilo le contó a Celebridades en San Luis de las propiedades curativas de las canciones interpretadas en esa frecuencia, y después de un show, un fanático le aseguró que le había curado una jaqueca.


Otra propia fue “Ya Fue”, autoreferencial de los años de descontrol y autodestrucción. Que a fuerza de voluntad y disciplina quedaron muy atrás.


Gestual, simpática, divertida, perdida, entusiasmada, demagoga, acusadora, atrevida, inocente, una movediza Cantilo utilizó el enojo como táctica para retar con gracia a diestra y siniestra. Desinhibida y encaradora, Fabi tomó el concierto como una plataforma oral y no paró, entre canciones, de hablar con la gente y contar anécdotas de los temas.


“¡Está drogada!” gritó sola ante un fallido tecnológico. A veces se no se sabía cuál era el límite entre un chiste y un reto, pero el público la festejaba igual con risas. “No es para aplaudir lo que pasó”, dijo en otro pasaje hasta ahí.


Metafóricamente hablando, si Fabi era un barco que quería llegar a la costa, no encontraba el faro. Y si veía luz, le echaba la culpa al iluminador porque la encandilaba.


Pero el faro en vivo fue la presencia efectiva -y muchas veces necesaria- de Marian, con una filosa guitarra eléctrica, y las acústicas en momentos más tranquilos. La ex “Lucila Cueva” se lució al lado de semejante luminaria, y no se obnubiló al momento de tomar los coros en los cuelgues de Fabi, ni en los eléctricos solos de su guitarra Ibanez. Al terminar, en camarines se desparramó en una silla, brindó con una cerveza en alto y rió con sus amigos. Se lo merecía. Con catering de su propia cocicna, y la austera pero temática ambientación de la empresa Julieta Gaido Decoraciones, hasta en esos detalles -a veces imperceptibles- estuvo involucrada la producción local.


En el beatlesco “Across the Universe” Fabi golpeó un bombo legüero con panderetas, pero en el segmento folclórico lo usó como es debido. Hicieron “Me Voy Quedando Solo”, un homenaje a Cuchi Leguizamón, “Juana Azurduy” la cueca de Félix Luna y Ariel Ramírez, y en otro momento, el de tangos, con “Cambalache”, escrito y musicalizado por Enrique Santos Discépolo de 1934, y “Balada para un Loco”, compuesto por Ástor Piazzolla y letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer.


Fabi volvió, gustó y ganó ante un público expectante, tempranero y consumidor, que respondió con tiempo a la venta de entradas anticipadas, fue puntual y se armó un sector símil café concert frente al escenario, que no tardó en perder su encanto porque de parados, muchos se amotinaron con sus celulares en la valla de seguridad, tapando la visual, molestando a los de atrás con las lucecitas y a la misma Fabi, que les pidió que disfrutaran de la función sin depender de los aparatitos.



La pionera del rock nacional hasta felicitó a las chicas de la primera fila porque cantaron más fuerte que ella, sin amplificación, sólo con las ganas de acompañar a su artista favorita.