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Gady Pampillon 1961-2020


“Lo más fuerte que vivimos los músicos es el calor de la gente del interior: estoy bendecido por esta situación y muy contento”.

La necrológica dirá que el cantante, guitarrista y compositor de Rock, Hard Rock y Blues, EDGARDO ADRIÁN GADY PAMPILLÓN nació en la localidad bonaerense de Valentín Alsina (Lanús) el 27 de octubre de 1961, barrio donde vivió siempre, hasta el 30 de junio de 2020, cuando el cáncer de garganta ganó su batalla.


Pero la ventaja de los músicos en su paso a la posteridad está marcado por su trabajo a lo largo de su carrera, y Gady fue un artista activo, altivo y tan positivo que nunca dejó de tocar. Desde que comenzó en Alakrán, junto a Yulie Ruth (que después sería bajista de Pappo) y Mario Ian (cantante de Rata Blanca), cuando integró la formación más exitosa de La Torre, con el tándem Patricia Sosa y Oscar Mediavilla, con el que giró por la Unión Soviética. En el disco Presas de Caza (1986) Gady compuso junto a Patricia Contra el Paredón. Después estuvo en Tarzen con los hermanos Michel y Daniel Peyronel (ex Riff, otra banda de Pappo) y en los años siguientes encabezó varios proyectos, hasta su última formación con La 4x4.


“Mi vieja es la responsable de todo”, acusó GADY de aquellos primeros años, a los seis, precisamente, “cuando se dieron un par de circunstancias como para que supieran que ese era mi interés”, recordó el violero. “Y a medida que uno va creciendo, se involucra cada vez y casi sin darte cuenta: un día sos un profesional, viste? y estás parado en un escenario. Un poco esa es la cuestión”, sintetizó PAMPILLÓN, quien reconoció que en las clínicas lo suyo va más por “el lado de ‘lo caradurezco’ que por la docencia”, reía GADY con confianza. “Soy un músico perceptivo, no manejo ninguna disciplina clásica de aprendizaje: lo mío es ‘la carne en el asador’, sin vueltas”, porque esa experimentación la logró con el correr de los años y de pisar escenarios junto a otros grandes.


“Cuando era muy chico aprendí en una época donde te enseñaban una cultura clásica, de solfeo y teoría… “medio arcaico”, se decía en ese momento, es un poco irrespetuoso el adjetivo pero bueno, había nuevos sistemas de aprendizaje que surgían, en comparación con la enseñanza clásica. Si hubiera invertido ‘en perder el tiempo en aquello moderno’, hoy sería un músico de lectura de partitura, que es más interesante. Igual uno aprende con la experiencia de mirar a otros. No tengo mucho para enseñar a nivel teórico clásico pero si muchas mañas y consejos para los chicos que recién empiezan, que son válidos. Lo mío es docencia un poco informalizada”, destacó Gady, quien confirmó que el yeite del guitarrista ‘es pelar’ en vivo. “Lo mío es ser un poco pasional, más que nada, tengo unos secretitos que puedo enseñar y que son aprovechados por gente con ansiedad de aprendizaje”.

Su primer show sanluiseño fue en el ’89 con “La Torre”, cuando el candidato a presidente Eduardo Angeloz tuvo como banda de sonido a Luis Alberto Spinetta, Los Pericos y Virus. Después, sin demasiada pompa, fue parte de la grilla de encuentros motoqueros, aunque no supo si fueron cuatro o cinco veces las que volvió “pero nunca son suficientes”.


En su última visita, en agosto de 2015, PAMPILLÓN sumó otro estampado en el pasaporte para dictar una clínica gratuita de guitarra y zapar en dos shows en el Auditorio Mauricio López de la UNSL, en dos noches seguidas, con la unión de las Escuelas de Rock de Necochea, Mendoza y San Luis. Al finalizar la velada, los directores musicales, Gady y Liliana Napolitano, hermana del Carpo y madrina de la filial local, fueron homenajeados.



Como buen autodidacta, se empapó del talento de grandes guitarristas, como Pappo, Charly, Spinetta y más. “Con algunos artistas más que con otros. Con Charly estuve un par de veces en alguna jam o fiestas, compartiendo escenarios de manera más bien informal, pero con otros me tocó convivir, con Luis Alberto o Pappo, y en Adoquín, Alakrán, Tarzen, con Gasolina -mi primer banda propia- y todos fueron años de un aprendizaje muy marcado, pero hoy estoy inmerso en mi música”, recalcó GADY, que entre tantas colaboraciones en varios discos, registró dos placas propias, Conventillo y Long Play.


Aun así, no estaba conforme con la situación de los músicos, un pesar que no cambió con el tiempo. “La industria discográfica está por el piso y el que paga es el músico, que carga con una mochila de gestionar su propia obra en un medio realmente imposible. Hoy tenés que grabar tu disco, pagártelo, fabricarlo y distribuirlo, y no por mucho, así que… estamos en una época difícil para estas cuestiones. La distribución por el país parece estar difícil, hay tanto chanta, tanto caradura, que hay que manejarse con cuidado, por eso lo mejor es conseguir la forma que nuestra obra llegue a la gente en buena medida”, despotricaba el artista de su difícil trajinar en ese medio.


GADY contó que en los meses previos a su llegada puntana, había girado con Alakrán y que contó con la asistencia en el bajo de Rudy Sarzo, reconocido músico norteamericano que integró filas en Quiet Riot, Whitesnake, Ozzy Osbourne, y otras del palo.


Mientras hablábamos por teléfono, se disculpó porque le entraba una llamada. Antes de dejarme en espera, se dio cuenta por el prefijo que era de San Luis. Era Fernando Balague, el director de la Escuela de Rock “Norberto Pappo Napolitano”, que quería confirmar más data. La coincidencia en el llamado daba cuenta de la ansiedad por su llegada. El tema dio pie a la situación de camaradas suyos, el baterista de Pappo’s Blues Black Amaya, y el bajista de Sui Generis Rino Rafanelli, que viven en la provincia. “Sí, se fueron a pasear y se quedaron: ojala que me pase a mí”, ansiaba en voz alta el guitarrista, sabiendo que sus amigos encontraron tranquilidad en estos pagos, coronando el deseo con una gran carcajada.



Como buen trotamundos, GADY siempre estaba con la valija lista, la guitarra al hombro y los dedos preparados para zapar cuando se presentara la oportunidad. Tal era su fascinación por recorrer las provincias. “Es lo mejor que me pudo pasar, sin dudas. Si me das a elegir entre una gira por Latinoamérica y el interior del país: me quedo acá, porque hay una calidez especial. La gente te recibe con esa sonrisa y la humildad característica de las provincias, hay mucho calor y vale un montón porque es lo que falta, principalmente en Buenos Aires, no? Es una caricia para el espíritu, estoy muy contento y muy entusiasmado, nada me puede poner más contento”, expresó el violero, que sentía que en las provincias los artistas se recargan con la energía de los fans. “Sí, es lo más fuerte que vivimos los músicos argentinos, el calor de la gente del interior. Estoy bendecido por esta situación y muy contento”, reforzaba el concepto PAMPILLÓN.


Se lo extrañará en los escenarios, pero sus discos cubrirán esa ausencia física.