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Hugo Lobo: "El ska nunca explotó comercialmente y ya no va a pasar"



El trompetista y compositor HUGO LOBO reconoció que la irrupción en la escena nacional de su grupo Dancing Mood originó que “un montón de pibes se tomaran en serio y se pusieran a estudiar” instrumentos de vientos, pero aceptó que el ska jamaiquino que intenta difundir nunca tuvo una “explosión comercial” y consideró que ese fenómeno “ya no va a pasar”.

“Hubo un resurgimiento después de Dancing Mood de pibes que se tomaron en serio los vientos, más allá del tipo de música. Eso me parece súper positivo, pero no se llegó a ver un impacto del género en bandas o un movimiento under. Este es un estilo de gente guerrera. No es un estilo al que alguien le vio su veta comercial”, expresó LOBO. “No es como el reggae, que tuvo sus años de sobreexposición, festivales y radios, y metió a varios artistas en el maistream. Con el ska, eso no pasó jamás y ya no creo que pase. Es más un movimiento cultural o de culto. Es algo más marginal. No va a haber una banda posicionada en las grandes ligas”.

A pesar de eso, el artista no cesa en sus intentos por dar a conocer al público local a las grandes figuras del género, en su mayoría nacidas en Jamaica y radicadas en el Reino Unido, por lo que continúa editando trabajos realizados en conjunto con esos colegas. El último de ellos es el tema “Don´t stay away”, un clásico de Phyllis Dillon, que interpreta junto a la cantante Carroll Thompson, conocida como la reina británica del Reggae Lovers; mientras ultima detalles para publicar “Fire Fire”, junto a Lynval Golding, guitarrista de The Specials, que formará parte del primer trabajo solista del jamaiquino, producido por el músico argentino. La extensa lista de colaboraciones, que incluye a figuras como Pauline Black, Georgia Ellis, Winston Francis y Gaz Mayall, entre otros, puede escucharse en plataforma digitales bajo el nombre de “Hugo Lobo & Friends”, más allá de que gran parte de ese material fue editado en los trabajos solistas del trompetista. “Es una continuación de lo que vengo haciendo en los últimos dos años, que empezó a gestarse cuando hicimos el disco triple `Non Stop´, con Dancing Mood. Ahí hicimos esa punta con un montón de artistas jamaiquinos que residen en Inglaterra”, explicó Lobo, quien reconoció que el recordado trombonista Rico Rodríguez fue quien ofició de nexo. Mientras trabaja en su estudio propio en un nuevo disco de Dancing Mood, finaliza la producción de la placa de Lynval Golding y publica las colaboraciones con diversos artistas, Lobo reflexionó ante Télam acerca del impacto personal que le significaron esos cruces y la actualidad de este tipo de música en el ámbito local e internacional. -¿Qué significado tiene estar trabajando codo a codo con artistas cuya música intenta difundir desde la creación de Dancing Mood? -Es un sueño trabajar con gente de ese nivel. A veces no termino de tomar dimensión de eso. Por ejemplo, en el disco que le estoy produciendo a Lynval Golding, me propuso que escoja canciones y él también sugirió algunas que escuchaba en la radio de chico en Jamaica. Resulta que empecé a elegir canciones y consultarle, y su respuesta fue que tenía confianza total en mí como productor y que no tenía que consultarle nada. Me dijo que me admiraba como músico y como productor. Cuando me dijo eso, no lo dimensioné tanto, pero al rato flasheé. Me vinieron a la cabeza recuerdos de cuando era chico y lo admiraba. Es muy fuerte estar trabajando codo a codo con gente tan importante. -¿Lo toma además como una señal de que va por buen camino y comprendió de manera cabal el espíritu de esta música? -A ellos les llama la atención porque no hay gente joven en Inglaterra que se dedique a este género y les gusta eso. El público que los sigue es grande, de 60 para arriba. Entonces se vuelven locos cuando ven que hay sangre joven que trabaja y se dedica a mantener viva esa música. -¿Se siente un embajador de esa música en nuestro país? -Sí. Siempre fue una satisfacción y un orgullo eso para mí. Muchos dicen que sus shows más importantes fueron acá, como el caso de Pauline Black, que pone en ese lugar al recital que dimos en la calle, para celebrar los 100 Nicetos de Dancing Mood, ante 25.000 personas. Incluso, dice que eso fue lo que la impulsó a volver a reunir a The Selecter. Lamentablemente, acá esas cosas pasaron medio por arriba. No se le dio bola específicamente. La gente dio más bola a Dancing Mood que a ellos. Me hubiese gustado que tuvieran más éxito. Era la oportunidad de escucharlos en vivo con el aval de la banda que te gusta. Lo intentamos mucho y lo seguiremos haciendo. Para mí, es un agradecimiento hacia ellos. Lo mismo estas colaboraciones que estoy editando. Es algo que hago por placer personal pero también sigue siendo un aporte para la difusión entre la gente joven de este tipo de artistas. -Está trabajando en un nuevo disco de Dancing Mood ¿lo complica este aislamiento obligatorio por la pandemia de coronovirus? -Yo me armé mi propio estudio con los años. De los músicos de Dancing Mood, casi todos tienen buenas placas de sonido y me pueden pasar sus partes con buen audio. Es el modus operandi que uso siempre y como trabajo con los cantantes de afuera en este proyecto del que hablábamos, así que no me resulta muy diferente a lo habitual. Suelo armar los arreglos, escribirlos y mandarles las partituras a los músicos, y sólo nos juntamos para grabar o tocar. Esto no es muy diferente a como acostumbro a trabajar. Télam