• #celebridadesensl

La 25 detonó Zona Azul



Como parte de su gira nacional “Marginados”, La 25 detonó Zona Azul y su séquito stone se acercó a participar del ritual, con fans que llegaron desde la Capital puntana, con varias visitas de otras localidades (visto en varios ‘trapos’), en una insólita y responsable convocatoria, con público que llegó temprano y shows que comenzaron puntuales.


“Escucheló, escucheló: la mejor banda de rocanrol, La 25 ¡ la p&#a que lo parió !!” cantaba la popular a grito pelado, y “La 25” salió con un tándem de cuatro cuerdas al frente (tres guitarras y el bajista) hasta que en algún momento asomaron los bronces con una ajustada sección de vientos y una armónica bluesera, en una performance sónica que recordó a los Rolling Stones del disco “Exile on Main Street”.

Delante estaban Mauricio “Junior” Lescano, Marcos Lescano y Hugo Rodríguez en guitarras y coros, con el bajista Diego Reinholz. Detrás, efectivo y certero, el baterista Heber Darío Vicente.


Como integrantes de una caravana gitana, en el grupo las vestimentas mostraban muchas referencias a ellos mismos, como remeras, gorras, collares y colgantes, y hasta la hebilla de un cinto mostraban el número de un cuarto de cien. También las púas que regalaron a sus fans, algunas baquetas y las listas de temas al terminar la función.


El set comenzó con tres misiles rockeros, “Sucio sheriff”, “No Pares” y “Barrio Viejo”.




La excusa de la visita fue la presentación del último cd, “Entre Cuervos y Chacales”, de 2018, producido por Jimmy Rip (ex productor de Mick Jagger y Juanse) entre las cuales sonaron “Libertad”, “De Paso Nomás”, “El Cielo En Las Manos”, “Olfato de Ratón”, “Flores de mi Barrio”, “Sol de Mayo” y “Marginados” (que dio nombre al tour nacional).


Por supuesto que no faltaron los hits. Hace tanto que no venían que repasaron su discografía y todos quedaron satisfechos.


Entre los entusiastas hubo bailecitos con meneos, saltos altos y pogos en el centro, porque alrededor del huracán poguero se sufrieron baños de cerveza y algunos choques corporales accidentales, en una comunidad de rockeros que cantaron hasta quedarse afónicos. Se hicieron muchos gestos de “air guitar” y “pasitos de pollo” con la mano agitada con la muñeca quebrada pero firme.


Chicas a hombros de caballeros deseosos, parejas improvisadas bailando rock, y rondas de féminas faroleando ante la atenta y lasciva mirada de “los lobos” sueltos.


Camaradería en la barra, abrazos en la pista, besos en los rincones, atracones de choripán en el parque, como en un autocine que aceptó a los tranquilos que encontraron un living para acomodarse y esquivar lluvias etílicas, entre risueños humos cómplices, para intentar la paz de la sordera del encierro y el zumbido resacoso que ya se hacía notar.


La función comenzó con el contundente set de “La Piedra”, que les avisó a todos cómo venía la noche. Dentro y fuera del predio hubo stands de ventas de merchandising que muchos nostálgicos aprovecharon para llevar y recordar un grato momento.


“¡A ver, San Luis!” agitaba Junior, líder de una banda tribunera que sabe que en los coros pegadizos está el agite de su gente. “Sólo Voy” desató el éxtasis sabiendo que llegaba el final, y desataron la batahola con “La Rockola”, “Cruz de Sal” y “Chica del Suburbano”.


Al otro día, los resabios rockeros, la resaca corporal y la boca seca denunciaban que pasó otra noche de rock.


Cuando desarmaron los equipos y la banda saludó a sus fieles, se armaron las caravanas de las divisiones externas que llegaron, disfrutaron y siguieron a “La 25” en la gira gitana, acompañándolos hacia el próximo gig.