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La Bestia ruge y nada la detiene


Una de las consecuencias más fuertes de la pandemia fue el cierre y cese de todas las actividades (“¡cuarentena de mierda!!”, gritaría indignado el rugbier cristiano Dicky del Solar) pero aunque varias pudieron retornar a su ciclo productivo, las empresas referidas a la impresión y distribución de revistas rockeras todavía esperan una solución.


En esta oportunidad, les concedo a los seguidores de CELEBRIDADES EN SAN LUIS la crónica del festival VIBRA CUYO con la presencia en la grilla del grupo emblema del metal argento O’CONNOR, que había enviado a la revista de Heavy Metal y Hard Rock argentino “Efecto Metal”. Aunque el recital se realizó hace algunos meses, la salida bimestral de la revista permitía la publicación, pero dadas las circunstancias y que no se verá en papel, espero que la disfruten vía web:


O’CONNOR en el primer festival VIBRA CUYO en San Luis


La icónica banda O’CONNOR se presentó en el primer VIBRA CUYO MUSIC FEST en la ciudad de San Luis, para coronar una jornada de música y artes, en la que convivieron food trucks, tatuadores y una insuperable exhibición de motos customizadas, entre asistentes que vistieron cuero y jean, con looks capialres de melenas rockeras hasta rastas reggae, dada la combinación de géneros que tuvo el encuentro.



Para el estreno de este festival, en el estilo sónico acompañaron a O’CONNOR otros invitados, Seattle Supersonics (con un explosivo Tributo a Nirvana) y los grupos puntanos Cerbero, La Piedra, La Sucia y los alumnos de la Escuela de Rock ‘Norberto Pappo Napolitano’.


En la grilla completaron la propuesta sonora bandas de rock barrial y reggae (Ismael Sokol y El Vuelto, y Alika), hasta de hip hop, ritmos urbanos y Djs para el “AfterPopFest” final.


Tanto para el cuarteto como para los asistentes fue un regreso muy esperado: La Bestia gruñía nuevamente en la Capital sanluiseña. La presencia del vocalista de Thrash Metal y Hard Rock llamó tanto la atención, que el grupo tocó antepenúltimo -en orden de aparición- y después de su demoledor set, gran parte de la audiencia se retiró. Por lo que la convocatoria claramente estuvo dominada por fanáticos metaleros.


“¡Bienvenidos, ciudadanos de San Luis!”, saludó la voz más representativa del Heavy Metal Argentino, ante las primeras ovaciones. Claudio salió al ruedo con “Quien Pudiera” y su remera esquelética (con delineador y las uñas pintadas). Con gestos, headbanging y saltos, el vocalista seguía al ritmo con su cuerpo: con la mano con la que no sostenía su mic se golpeaba la pierna al compás del redoble del baterista Pablo Naydón, y acompañaba al bombo pisando fuerte el tablado con su bota de cuero.

Con una carrera fundamentada en los clásicos de Hermética (y por defecto en La H No Murió), de Malón y O’CONNOR, repasó su discografía solista con gran presencia de los cds La Grieta (con “Bendecido”, “Egos en Liquidación”, “Diminitudes” y “Espejismos del Edén”) y Estamos Pariendo (“Enroscando al Mundo”, “Hasta Ser Libre” y “1976”), para dejar al cierre dos éxitos añejos, “Yo Caníbal” -de Yerba Mala Nunca Muere- y “Se Extraña Araña -Hay Un Lugar-


Desde el público mostraban puños en alto y cuernitos, mientras las gargantas acompañaban los estribillos que cantaron miles de veces en sus habitaciones. Abajo, los de Prevención sostenían a los que se montaban la valla: un efusivo casi logró su cometido de subir al escenario pero no pasó a mayores.



En el campo muchos alzaban sus vasos etílicos en señal de tributo. Es que además de las reverencias a los Reyes del Metal argento, mostraban sus chops con el logo de La Bestia y el costillar humano. Después de cada grito, brindaban con su contenido etílico ámbar. La birra de O’CONNOR, en chop o lata, tuvo su stand especial y fue el souvenir más buscado, junto a los buzos negros y las remeras con el logo.


Sonaron mechadas “Sangre Para el Rey”, “Salí a Buscar” y “Río Extraño”, con el infalible bajista Karlos Cuadrado (compañero de Claudio en las filas de Malón y La H No Murió), que regaló varias púas a los fieles frente que estaban firmes frente a la trinchera.


Lejos de tener un espíritu combativo, Claudio se paseaba diplomático y correcto, y dejaba que los fanáticos que se pelaban las gargantas pudieran cantar a pleno pecho, y tranquilizaba a los desbocados que querían saltar la valla. Sereno, caminó el escenario de una punta a la otra, mirando a los ojos a los de la primera fila, a quienes apuntaba con el índice, creando con el involucrado un lazo inolvidable, con el fan que le contará a sus amigos que La Bestia lo señaló.


En “La Maldad” y “Jardín de la Eternidad”, Lisardo Álvarez tuvo un pie en el ampli y la guitarra prendida fuego. Después de una quincena de canciones, una pequeña pausa causó expectativas por saber cuáles serían las últimas. Y el deseo se cumplió: dos gemas de Hermética: “Atravesando Todo Límite” y “Tú Eres su Seguridad”.

En el camarín hubo risas y felicitaciones mientras en sillones opulentos y las calorías del catering reponían energías antes de abandonar el recinto.


Claudio, con delineador corrido, cabellos revueltos y una sonrisa, charlaba con el resto. Minutos antes de retirarse, O’CONNOR (con un vaso con el querido whisky Jack D) recibió a pocos afortunados, que además de un beso y sacudones de manos, se llevaron una firma y fotos con los músicos.


Durante la jornada, en el predio del Salón Onasis se saborearon opciones gastronómicas y etílicas varias, se recorrieron los distintos stands de venta de merchandising, algunos se animaron con los tatuadores más copados del condado y todos disfrutaron la exposición de motos customizadas, y con el debido respeto, los osados pedían permiso para sacarse una foto en los corceles de acero.


Texto y Fotos: Ángel Altavilla