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‘Natalia’: el próximo estreno de Pablo Dacal


El trovador autóctono PABLO DACAL estrenará NATALIA el 12|11, un samba rioplatense de amor, en espera por el fin de la pandemia. Este nuevo lanzamiento llega a todas las plataformas digitales editado a través de Limbo Digital.


Después de ‘Pasatiempo’ y ‘Nada de Ti’, NATALIA es el tercer tema de una serie de canciones encontradas durante la Cuarentena 2020 reunidas en #UnTalDacal. Fue producido por Ezequiel Spinelli, con el clarinete de Daniel Melingo como invitado especial.


Además de cantautor, el multifacético DACAL también compuso música para artes escénicas, actuó en cine y teatro, condujo un programa de radio y protagonizó el documental "Charco, canciones del Río de la Plata".


Referente de la canción rioplatense (y aun así ese género no engloba todas sus influencias) DACAL editó 9 discos como solista (el último Mi Esqueleto, de sonido post-rockero registrado con El Trío Salvaje, fue nominado a los Premios Gardel como Mejor Álbum Artista de Rock 2019) y realizó una larga serie de colaboraciones, participaciones y discos de autor.


“Toqué en un auditorio de la Universidad, hace varios años, y otras varias veces en un espacio muy lindo en Villa Mercedes llamado El Bochinche Multiespacio, en el que pasamos muy buenas noches con un público cálido y divertido”, recordó PABLO en contacto directo con CELEBRIDADES EN SAN LUIS, aunque lamentó el desenlace del espacio. “Entiendo que han tenido que cerrarlo y recibí con mucha pena la noticia, ya que trabajaban con mucho entusiasmo y guardaba la ilusión de volver allí muchas veces”. Pero aun así, su deseo de artista trotamundos se mantiene activo. “¡Espero visitarlos pronto!”.



-¿Qué te llama la atención de ahondar en varias ramas del arte, como la música, la literatura y el cine?


-Muchas de ellas tienen que ver con lo mismo: algo que está más atrás de los oficios y es una determinada idea sobre el mundo. Algo en la forma de ver que comparto con otras personas, me resulta particular y quiero contar a los demás. Después están las particularidades de cada labor, que encuentro interesantes de puro curioso. Y el desarrollo del pensamiento, el trabajo en grupo o en equipo y la concreción de los proyectos. Me entusiasma que lo que imaginamos cobre forma y salga rodando al mundo. Una manera de intervenirlo, cuestionarlo y celebrarlo. ¡Hay mucho por descubrir!



-Tenés aristas en varias disciplinas artísticas ¿cómo balanceás lo que sería escribir una letra para canción o para un cuento?


-No sé escribir cuentos, es una forma narrativa tan precisa como un reloj y tiene una tradición muy extensa que no manejo. La canción es más libre y se permite cierto desvarío, a la manera de los poemas, aunque requiere de más rigor en su métrica y las cuestiones del ritmo. De todas formas, algún deseo de contar historias está en mis canciones, que suelen narrar largos recorridos y a veces pequeños instantes con bastante detalle. Más allá de ellas, trabajo en textos con diferentes formas, usualmente abiertas y algo corridas del género, como también lo están mis canciones.



-Llevás una carrera con la que forjaste un estilo propio, pero ¿cuáles son tus influencias al comienzo y a qué artistas nuevos descubriste?


-Lo nuevo, lo contemporáneo, me interesa siempre aunque pocas veces me gusta. Y tengo un conocimiento algo distraído, no recuerdo muchos nombres ni las cosas que oigo hasta que vuelvo a oírlas, por lo que tu pregunta no me resulta tan simple. Pero, en líneas generales, lo que se mueve dentro de cierto formato clásico de la canción ya me resulta aburrido: descubro la vuelta bastante rápido y no hay sorpresas. Entonces, prefiero las cosas un poco mas corridas del eje. Me gustan los buenos cantantes, originales y con intensidad. Esto no es simple, ya que oigo muchos artistas que cantan con la nariz o buscan demostrar lo que han estudiado. ¿A quién no le ha pasado? Pero cuando encuentro cantores con corazón, me rindo a sus pies. Artistas salvajes, arriesgados y verdaderos.



-Como sucede en la composición de una canción romántica, las letras a veces son ficticias para generar un ambiente pero en tu caso, ‘Natalia’, protagonista de la canción y la tapa del single, es real ¡ustedes son pareja! ¿Cómo se sintió cuando la escuchó? ¿estaba al tanto mientras la escribías o le diste la exclusividad una vez terminada?


-La escribí después de una noche en que nos habíamos separado y al volver a encontrarnos se la mostré. Se emocionó y yo también, por haber encontrado la canción que vuelva a reunirnos y a ella después de haberla perdido. Todo el tiempo nos perdemos y nos encontramos, entre nosotros y a nosotros mismos. Eso es lindo de las canciones, que puedan cumplir una función más real y concreta que las emociones, siempre tan evanescentes y momentáneas. Una canción de amor, cuando aparece, merece ver la luz porque establece un mundo duradero. Son dadoras de vida las tontas canciones de amor, como las llama Paul Mc Cartney, que algo sabe del tema (en referencia a la canción ‘Silly Love Songs’, de 1976).



-Sos un artista introspectivo, de tomarte tu tiempo puertas adentro para componer y crear, pero esta situación de cuarentena me parece ha sido demasiado, no? Pro y Contra del aislamiento para un artista?


-La verdad es que he trabajado en todas las circunstancias: encerrado en mi casa, frente a una montaña, viajando a través de los pueblos o en medio de una fiesta. Siempre estoy atento o al menos lo intento. El aislamiento puede ser también una propuesta, la de indagar en nuestra propia casa y ver las cuestiones pendientes, que todos tenemos. Después está la economía y todos los dilemas a los que los cancionistas ya estamos acostumbrados. Hay que seguir adelante. Y los amigos, tarde o temprano, volverán a brindar juntos.



-Por otro lado, además de componer, pudiste leer o ver series?


-Muchísimas cosas estuve viendo, oyendo y leyendo, tantas que olvidé la mitad. Las series habituales, aunque trato que sean pocas y conecté con las de suspenso: bosques, pueblos pequeños y grandes infiernos. Y con la Cantina de Medianoche, unos pequeños cuentos en un bar japonés. Las películas, por suerte, están bastante a mano y vi de todo, aunque quizás lo más fructífero fue rever una buena parte del catálogo de El Pampero Cine, que son amigos y geniales. Y el Festival Escenario, con muy buenos documentales. Leí y releí lo que fui encontrando, muchos pendientes que me abrieron mundos olvidados: Arthur Conan Doyle, Lee Child, Jorge Luis Borges. Osvaldo Baigorria con ‘Sobre Sánchez’, Martínez Estrada y ‘La Cabeza de Goliat’; y Sergio Bizzio y ‘En Esa Época’, una historia de indios y ovnis. Acabo de terminar ‘El Diario del Dinero’, de Rosario Bléfari, que me pareció uno de los textos más hermosos y conmovedores en mucho tiempo.