• #celebridadesensl

Rada pasó por San Luis con “Serendipia”



El último show de la gira de “Serendipia” les regaló a los puntanos un domingo distinto, con risas pero no exento de emociones, en el repaso llevado a café concert que el comediante Agustín Aristarán pergeñó junto al director Pablo Fábregas.


Rada es un artista que se superó en cada visita que tuvo en la provincia. Su debut puntano fue hace dos años en la sala Hugo del Carril con stand up y magia. Volvió en junio pasado con Rada & The Colibriquis, en formato banda de rock (la misma que estuvo en esta despedida), y en el cierre de gira de “Serendipia”, un espectáculo más enfocado al formato teatral, totalmente distinto a los que se presentó en ocasiones anteriores. El Señor Aristarán superó con creces cada etapa en su corta pero efectiva carrera artística.



Apenas pasadas las 20 el público se congregó, y a modo de anticipo, la banda de sonido de la espera fue el catálogo en Spotify de las canciones Rada, en los que hubo carnavalitos, blues, raps y baladas.


“En vez de hacer historia, contemos historias y vivamos sin filtros” anunció una (auspiciada) voz en off que pidió apagar los celulares, con la intromisión de Chuni.

Como un francotirador, el reflectorista no le perdió el paso a Rada, que se despachó con hilarantes historias de sus pobres inicios familiares. Cuando le regalaron un álbum de figuritas, él “le pegaba curitas”. Agregó su odio hacia los runners madrugadores (y su temor a que en una función alguno lo emboque) y tiró la invitación a visitar sus plataformas para financiar La Fundación Se Vienen los 15 de Bianca.


Interpretó “El Blues del Inquilino” para cada mudanza en su niñez, y “La Canción de Xuxa” en su adolescencia.


Recordó cuando pidió un camionazo Duravit para Navidad y en vez de eso, recibió un juego de magia, y desde ese día cambió su vida.


Volvió a sus recursos de usar las voces de los personajes de Disney para recordar la infancia de Bianca, o el tétrico rito que tenía con la niña cada vez que jugaban al exorcismo.


Pidió aplausos para “Los Ángeles de Radi” cuando se refirió a Charly Palermo en bajo y coros, Juanjo Gaspari en guitarra y coros, y Pablo Vignati en batería. El trío lo acompaña desde la gira anterior y aportan sutiles toques instrumentales, golpes de platillo y bombo en el remate del chiste, y fraseos de guitarra en algún recuerdo.


La canción “Serendipia” tuvo toques de bossa nova, distinta al Hard Rock de “El Mago No Coge”, un flamenco cantao cuando contó la historia de la operación de sus testículos, o el blues en “No Quiero Ser Simba”, entre otras.


El regalo esperado, el Duravit llegó, y realizó un truco final con un hilo “porque en la niñez puede ser cualquier objeto”, y se despachó con una moraleja muy aplaudida, con todas las luces prendidas y el público de pie.


Rada charló con algunos que accedieron al backsatge y después salió a saludar a quienes lo esperaban afuera, que formaron una fila para tener su momento.


Fue un show más lindo que un osito cariñoso tomando café con leche con pastafrola.